En los barrios, las historias se repiten. Una estufa “que quedaba apenas prendida”, un cargador que quedó enchufado sobre la cama, una zapatilla eléctrica que soporta más tensión de la que puede. Salimos apurados, cerramos la puerta y confiamos en que todo quedará igual hasta el regreso. Pero, muchas veces, no es así.
Los incendios domésticos por descuidos han aumentado, y la mayoría se podrían evitar con gestos mínimos: desenchufar, apagar, revisar. No se necesita una falla grande para que ocurra una tragedia; alcanza con un cable dañado, una tela cerca de una fuente de calor o una mascota moviendo algo sin querer.
Las pérdidas no solo son materiales. En minutos se pueden borrar años de trabajo, recuerdos familiares, fotos, muebles, ropa… incluso poner en riesgo vidas.
Qué tener en cuenta antes de salir:
- Apagar estufas, hornallas y calefactores.
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Desenchufar cargadores, pavas eléctricas y electrodomésticos que no sean esenciales.
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Revisar que no haya cables pelados o enchufes sobrecargados.
- Mantener fuentes de calor lejos de cortinas, colchones y muebles.
Ese minuto de revisión puede ser la diferencia entre volver a casa o encontrarla destruida.
Cuidarnos también es prevenir.